Con la llegada del mes se septiembre, el final del periodo de descanso para muchos y el comienzo del nuevo curso escolar, la vida va recuperando el ritmo ordinario. En la diócesis, en muchas parroquias, movimientos y asociaciones eclesiales el verano no ha supuesto una interrupción de las actividades pastorales, sino una ocasión para vivir experiencias que para muchos habrán sido importantes para la propia vivencia de la fe como campamentos, convivencias o peregrinaciones. Quisiera mencionar de manera especial un acontecimiento que, quienes hemos participado en él nunca olvidaremos: me refiero a la celebración del jubileo de los jóvenes. Estoy convencido de este momento de vivencia de la fe, de experiencia de fraternidad y de eclesialidad que hemos compartido nos ha ayudado a todos a sentirnos más miembros de la gran familia de la fe que es la Iglesia. Gracias a todos los que, con vuestro compromiso, os habéis implicado en la organización de todas las actividades eclesiales del verano.
Artículo de: archivalencia.org/

