
Detrás de cada cifra del Día Mundial del Refugiado, hay una historia de valentía que merece ser contada. Millones de personas tienen que dejar su casa, su país y sus recuerdos, no porque quieran, sino porque necesitan salvar sus vidas. Hoy reconocemos su fuerza, pero también recordamos que la compasión y la ayuda no conocen fronteras. Cuando abrimos las puertas, le damos a alguien la oportunidad de empezar de nuevo con dignidad.
«Creemos un mundo más justo donde el lugar en el que se nace no determine vivir o no en paz»

