Los siete pecados capitales son una clasificación de los vicios humanos que el cristianismo primitivo utilizó para educar moralmente a sus seguidores. Aunque no aparecen como una lista cerrada en la Biblia, fueron sistematizados por el papa Gregorio Magno en el siglo VI y más tarde popularizados por Dante Alighieri en La Divina Comedia.

Desglose de cada uno, su significado y la virtud que se le opone para equilibrar la balanza:
1. Soberbia
Es el deseo de ser preferido a los demás y el amor propio excesivo. Se considera el más grave de todos, ya que de él derivan los demás. Es la creencia de que uno es superior incluso a Dios.
Virtud opuesta: Humildad.
2. Avaricia
Es el deseo desmedido de poseer riquezas y bienes materiales, no por necesidad, sino por el simple hecho de acumular. Se centra en el tener en lugar de en el ser.
Virtud opuesta: Generosidad.
3. Lujuria
Se define como el pensamiento o deseo excesivo de naturaleza sexual. En el contexto histórico, se refiere a buscar el placer sexual de forma desordenada, separándolo del afecto y el compromiso.
Virtud opuesta: Castidad.
4. Ira
Es un sentimiento de odio o enojo descontrolado que busca la venganza. La ira se convierte en pecado cuando se manifiesta como una negación de la caridad y la paciencia, llevando a la violencia.
Virtud opuesta: Paciencia.
5. Gula
Es el consumo excesivo e innecesario de comida y bebida. Más allá del hambre, se trata de una falta de dominio propio sobre los impulsos físicos.
Virtud opuesta: Templanza.
6. Envidia
Se caracteriza por el deseo de poseer lo que otros tienen o, peor aún, por sentir tristeza o malestar ante el éxito y la felicidad de los demás.
Virtud opuesta: Caridad.
7. Pereza
Es la falta de esfuerzo físico o espiritual. No es solo no hacer nada, sino la resistencia a cumplir con los deberes de la vida o el descuido de la propia evolución personal y espiritual.
Virtud opuesta: Diligencia.
Curiosidad cultural: En el siglo XIV, el teólogo Peter Binsfeld asoció cada pecado con un demonio específico (por ejemplo, Lucifer para la soberbia o Mammon para la avaricia), lo cual influyó profundamente en el arte y la literatura de la época.

